Después de mucho tiempo viajando seguido por mi trabajo (redactor para Transpais 😅) por fin me tocó viajar con mi mascota. Y si antes recomendaba el servicio de Mascotas a Bordo, ahora me puedo quedar hablando de mi experiencia personal por horas para convencerte. Y es que, al menos para mí, fue una experiencia muy bonita poder llevar a mi perro a la playa.
No pregunté los requisitos porque ya me los sé, pero siempre puedes preguntar por ellos en Facebook o consultarlos en la página: ser una especie no protegida por la SEMARNAT, tener al menos 8 semanas de nacido (la mascota, no tú), contar con cartilla de vacunación vigente, presentar una carta de buena salud, viajar limpios en su caja transportadora de hasta 45x55x55 centímetros y firmar una carta responsiva en taquilla.
La mayoría de las cosas las tenía a la mano y no fueron ningún problema, solo me faltaba la carta de buena salud, que le pedí al veterinario donde normalmente llevo a mi mascota a sus chequeos anuales y me la dio sin problema después de revisarlo en persona.
Los boletos los compré en línea, para saber qué salidas tienen el servicio de Mascotas a Bordo solo tienes que seleccionar un pasajero tipo Mascota y se filtran automáticamente. Su boleto tipo Mascota costó lo mismo que el mío, que fue tipo Adulto. Y lo seleccioné en el mismo grupo de asientos, el suyo en ventana, el mío en pasillo, como dicen los manuales.
El día del viaje tomé mis precauciones y llegué una hora antes de mi salida para que revisaran los papeles en taquilla y me dieran la carta responsiva. Cuando vi que todo estaba bien, salimos a caminar unos minutos a un parque que está cerca de la terminal donde abordamos, que en nuestro caso fue la terminal Transpais Garza Sada de Monterrey.
Honestamente mi mascota no está acostumbrada a estar mucho tiempo dentro de su caja transportadora, ya que nuestros trayectos normales son muy cortos; a casa de mis padres, al parque de la colonia, a un restaurante pet friendly que frecuentamos y cosas así. Pero no fue un problema, ir a mi lado y bajarnos en las paradas largas ayudó muchísimo.
Eso sí, te recomiendo que lleve su correa puesta para que al salir de la transportadora no batalles en ponérsela. Me pasó… En nuestra primera parada larga (Linares) lo saqué un poco y casi se me va, me dio un microinfarto. Esto es normal porque están en un lugar que no conocen y hay que dejar que agarren confianza despacio.
Disfruté mucho verlo tranquilo durante todo el camino y su emoción al recorrer lugares que nunca había visto. Fuimos a la Laguna del Carpintero, a la playa Miramar y a la plaza principal, con sus respectivas bolsas para desechos porque dueño responsable.
Nunca había viajado con mi perro y sin duda es algo que comenzaré a hacer más seguido, pues aunque tengo quién lo cuide cuando salgo de casa, la experiencia de llevarlo conmigo es algo que quiero repetir muchas veces.